miércoles, 2 de agosto de 2017

Investigadores emprenden una expedición para resolver el misterio del continente 'perdido'


Según un equipo de científicos, Zealandia cubre alrededor de 5 millones de kilómetros cuadrados de superficie (más de la mitad del tamaño de Australia) y podría ser el séptimo continente del mundo.

Un equipo de 30 científicos ha emprendido una expedición, dirigida por la Universidad Nacional de Australia, para desvelar los secretos de Zealandia, el continente 'perdido' cuya existencia fue confirmada por especialistas a principios de este año, informa el portal Phys.org.

Según el equipo de investigación, este continente cubre alrededor de 5 millones de kilómetros cuadrados (más de la mitad del tamaño de Australia) y podría ser el séptimo continente del mundo.

"Tenemos aquí el mejor lugar del mundo para entender cómo se inicia la subducción de placas", puntualizó en un comunicado el jefe de la expedición Gerald Dickens, profesor de la Universidad Rice de Texas, EE.UU. "Esta expedición responderá a muchas preguntas sobre Zealandia".

Zealandia existe debajo del océano Pacífico

En febrero, científicos confirmaron que un continente perdido, que alguna vez fue parte de un supercontinente, existe debajo del océano Pacífico. Los expertos creen que hace aproximadamente 100 millones de años, Zealandia, Australia y la Antártida componían un solo continente. Entonces, hace alrededor de 85 millones de años, Zealandia se desprendió del supercontinente y comenzó a moverse hacia el noreste. Este proceso se detuvo hace unos 53 millones de años.

El sumergido continente está situado al este de Australia e incluye a Nueva Zelanda y Nueva Caledonia, que según sostienen los autores, no son cadenas de islas, sino que forman parte de una sola placa de corteza continental. Más del 90 % del área de Zealandia está sumergida en el océano.


Investigar los procesos tectónicos

La travesía de dos meses de duración, conocida como Expedición 371 del Programa Internacional de Descubrimiento del Océano (IODP), comenzó el 27 de julio con el objetivo de investigar la historia, la vida submarina y los procesos tectónicos del continente oculto. Los investigadores utilizarán los buques científicos más avanzados del mundo para perforar en 6 diferentes lugares entre Nueva Zelanda y Australia.

El equipo recogerá muestras de sedimentos desde profundidades de casi 800 metros. Estos sedimentos se han acumulado durante millones de años, y los fósiles presentes en ellos ayudarán a los científicos a recopilar un registro detallado de la historia del continente perdido. La Expedición 371 también tratará de investigar el cambio en las placas tectónicas de la Tierra que ocurrió hace unos 50 millones de años al noreste de Zealandia.

Según los científicos, el estudio también puede ayudar a determinar cómo ha evolucionado el clima de la Tierra en los últimos 60 millones de años.


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martes, 25 de julio de 2017

El humano fantasma: evidencias de una especie desconocida


En el instituto se enseña que los miembros de diferentes especies no se reproducen entre sí, o que si lo hacen no suelen tener descendientes fértiles (como pasa con los mulos o los ligres). Pero el pasado de la especie humana muestra que la historia es mucho más complicada. Cada vez está más claro que las especies humanas arcaicas, como neandertales, denisovanos y sapiens, tuvieron encuentros sexuales y descendientes fértiles. ¡Y eso a pesar de que se dice que son especies distintas!

Un estudio publicado recientemente en Molecular Biology and Evolution ha descubierto huellas de uno de estos interesantes encuentros. Las pruebas han sido descubiertas por casualidad en la saliva de los humanos actuales, y apuntan a la existencia de una especie humana fantasma, lo que quiere decir que carece de fósiles que demuestren su existencia, que se habría reproducido con los ancestros de poblaciones subsaharianas actuales.

"Nuestra investigación siguió la evolución de una importante proteína de la mucina (un gel que le da consistencia a la saliva) llamada MUC7", ha explicado Omer Gokcumen, investigador en la Universidad de Buffalo (Estados Unidos). "Cuando buscamos la historia del gen que tiene las instrucciones para producir esa proteína, encontramos una huella de un cruce arcaico en las poblaciones africanas subsaharianas actuales".

Un pasado de sexo entre especies

Otras investigaciones han mostrado que hubo cruces entre especies humanas arcaicas en Asia y Europa, y en esta ocasión este trabajo mostraría que esto también ocurrió en África, donde aparecieron los primeros humanos. "Parece que el cruce entre diferentes especies humanas tempranas no es una excepción, sino la norma", ha sugerido Gokcumen.

Hasta ahora se sabía que la proteína MUC7 da consistencia a la saliva y se adhiere a los microbios, probablemente dificultando que ataquen al organismo. Pero en esta ocasión, esta proteína ha permitido hacer un impactante descubrimiento por casualidad.

La huella del fantasma

Los investigadores decidieron acudir a una base de datos con todos los genes (genomas) de 2.500 personas para analizar las secuencias que producen la proteína MUC7. Gracias a eso, observaron que las poblaciones subsaharianas actuales tienen una variante de este gen distinta a las de los otros humanos modernos. Además, estas variantes presentes en subsaharianos se parecen menos a las de denisovanos y neandertales que las de los demás, lo que sugiere que ese gen es una huella dejada por una especie antigua desconocida de la que no se tienen fósiles; es decir, una especie fantasma.

"Según nuestros análisis, la explicación más plausible para esta variación es una introgresión, o sea, la introducción de material genético de una especie 'fantasma' de humano antiguo", ha propuesto Gokcumen.

Según sus cálculos, basados en las tasas de mutación de los genes, estos ancestros desconocidos se reprodujeron con otras especies humanas antiguas hace solo 150.000 años, después de que ambas se separaran en la evolución hace 1,5 o dos millones de años.

Aparte de este interesante hallazgo, el equipo de Gokcumen ha apoyado la idea de que la proteína MUC7 tiene la capacidad de alterar la composición de la comunidad de bacterias (microbioma) que vive dentro de la boca, puesto que distintas versiones del gen parecen estar directamente relacionadas con diferentes composiciones de estas comunidades.


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jueves, 6 de julio de 2017

Descubren en China los restos de unos 'gigantes' humanos de 5.000 años de antigüedad


Arqueólogos chinos han descubierto en la provincia oriental de Shandong restos de unos 'gigantes' humanos que vivieron allí hace cerca de 5.000 años, informa la agencia TASS citando al portal Zhongguo sinvenvan. 

De acuerdo con los investigadores, la estatura de estas personas inusualmente altas superaba el metro noventa. Creen que los restos hallados pertenecen a miembros de la civilización neolítica Longshan, que habitó la cuenca del río Amarillo (también conocido como Huang He).

"Hemos llegado a esta conclusión después de estudiar los huesos. En vida, sin duda, eran aún más altos", comentó a la prensa el jefe del Centro de Estudios de Historia y Cultura de la Universidad de Shandong, Fang Hui. "Creo que esta cifra se explica por la presencia de abundantes fuentes alimenticias a las que estas personas tenían acceso", añadió.

El descubrimiento se produjo durante unas excavaciones, en la zona de la ciudad de Jinan que se iniciaron en 2016. Hasta la fecha, los científicos han descubierto los restos de más de 100 edificios, 200 tumbas y alrededor de 20 pozos de sacrificio. 

Los arqueólogos también han determinado que los antepasados ​​de los chinos que vivían en el este del territorio actual del país hace 5.000 años desarrollaron la agricultura notablemente . Entre otras actividades, se dedicaban al cultivo de cereales y a la cría de cerdos.


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domingo, 2 de julio de 2017

Una torre de cráneos humanos expone algo que "no está registrado" sobre el Imperio azteca


Arqueólogos mexicanos encontraron cientos de cráneos cubiertos cerca del sitio del Templo Mayor. El hallazgo sugiere nuevas hipótesis sobre la cultura del sacrificio en Mesoamérica.

Una torre de cráneos humanos desenterrada recientemente bajo el corazón de Ciudad de México ha planteado nuevas preguntas sobre la cultura del sacrificio en el Imperio azteca, informa Reuters. Entre cientos de cráneos incrustados en esta estructura siniestra había muchos ejemplares de mujeres y niños.

Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH) encontraron más de 650 cráneos cubiertos de cal y miles de fragmentos en un edificio cilíndrico cerca del sitio del Templo Mayor, uno de los principales de la capital azteca Tenochtitlán, que más tarde se convirtió en la Ciudad de México.

El Huey Tzompantli

Se cree que la torre forma parte del famoso Huey Tzompantli, descrito en las crónicas de los conquistadores. Se trata de un enorme altar compuesto de calaveras, que causó espanto en los españoles cuando, bajo el mando de Hernán Cortés, capturaron la ciudad.


De acuerdo con diversos historiadores, este tipo de construcciones, adornadas con cabezas de guerreros capturados, aparecen en distintas culturas mesoamericanas antes de la conquista española. Pero la excavación arqueológica en las entrañas de la vieja Ciudad de México que comenzó en 2015 sugiere que la imagen no estaba completa.

Sacrificios humanos

Según explicó a la agencia el antropólogo biólogo Rodrigo Bolaños, los registros hasta la fecha indicaban que los aztecas solo sacrificaban a jóvenes guerreros a los que capturaban, por lo que los científicos no esperaban encontrar cráneos de mujeres y niños en esta torre.

"Los niños y mujeres no iban a la guerra. Está pasando algo que no está registrado y esto es muy nuevo, una primicia en el Huey Tzompantli", subrayo Bolaños.

Raúl Barrera, uno de los arqueólogos que trabaja en el sitio junto a la enorme catedral metropolitana construida sobre el Templo Mayor, apuntó que los cráneos se habrían puesto en la torre después de haber estado en exhibición pública en la estructura llamada tzompantli.

La conquista de México

De aproximadamente 6 metros de diámetro, la torre se encontraba en la esquina de la capilla de Huitzilopochtli, dios azteca del sol, la guerra y el sacrificio humano. Su base aún no ha sido desenterrada.

No hay duda de que la torre era una de las estructuras con cráneos mencionadas por Andrés De Tapia, un soldado español que acompañó a Cortés en la conquista de México en 1521, insistió Barrera. En su relato de la campaña, De Tapia reveló que había contado decenas de miles de cráneos en lo que se conoció como el Huey Tzompantli.


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miércoles, 31 de mayo de 2017

Estudio de ADN de antiguas momias egipcias revela fuerte relación con Europa y Oriente Próximo, no Africa


Un equipo internacional de científicos, dirigido por investigadores de la Universidad de Tübingen y el Instituto Max Planck, ambos en Alemania, han recuperado y analizado ADN antiguo de momias egipcias a partir de tres individuos que datan de entre 1400 a.C al año 400 aproximadamente. El trabajo, publicado hoy en la revista 'Nature Communications', descubrió que los egipcios modernos comparten más ancestros con los africanos subsaharianos que los antiguos egipcios, mientras que los antiguos egipcios estaban más estrechamente relacionados con las poblaciones de Europa y Oriente Próximo.

Los investigadores usaron el ADN mitocondrial (el que se conserva en una parte de la célula distinta al núcleo) de 90 individuos de la antigüedad procedentes del yacimiento arqueológico de Abusir el-Meleq y el genoma completo de tres momias de la época pre-ptolemaica, ptolemaica y romana, cubriendo así un periodo de 1.300 años.

El cálido clima de Egipto, los altos niveles de humedad de muchas tumbas y los productos químicos utilizados en las técnicas de momificación contribuyen a la degradación de este ADN y a que su conservación en las momias egipcias sea poco probable. No obstante, la aplicación de técnicas modernas de secuenciación y nuevos métodos de autentificación de ADN antiguo ha contribuido al éxito de este estudio y entender el parentesco de las antiguas poblaciones egipcias a partir de unos restos que datan del año 1.400 a.C. al año 400 d.C.

A modo de investigación arqueológica a nivel molecular, el equipo liderado por el genetista Johannes Krause quería identificar si los relatos que conocemos por la historia sobre la conquista y el dominio de las civilizaciones habían dejado alguna marca en los genes de estas poblaciones. "Queríamos probar si la conquista de Alejandro Magno y otras potencias extranjeras ha dejado una huella genética en la población egipcia antigua", ha explicado en una nota de prensa Verena Schuenemann, coautora del grupo de investigación de Krause, en el que también participa la Universidad de Tubinga en Alemania.

El estudio halló que los antiguos egipcios estaban más estrechamente relacionados con las antiguas poblaciones del Levante mediterráneo, y también estaban estrechamente relacionados con las poblaciones neolíticas de la península de Anatolia y Europa.

"La genética de la comunidad de Abusir el-Meleq no sufrió ningún cambio importante durante los 1.300 años que estudiamos, lo que sugiere que la población permaneció relativamente poco afectada genéticamente por la conquista y el dominio extranjeros", dice Wolfgang Haak, del Instituto Max Planck y coautor del trabajo.

Los datos muestran que los egipcios modernos comparten aproximadamente un 8% más de ancestros en el nivel nuclear con las poblaciones africanas subsaharianas que con los antiguos egipcios. "Esto sugiere que el aumento en el flujo del gen subsahariano de las poblaciones de Egipto sucedió en los últimos 1.500 años", explica Stephan Schiffels, otro de los autores de la investigación en el Instituto Max Planck.

Además del Instituto Max Planck y de la Universidad de Tubinga, participaron en el estudio la Universidad de Cambridge, la Academia Polaca de las Ciencias y la Sociedad de Antropología, Etnología y Prehistoria de Berlín.



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martes, 18 de abril de 2017

Descubren seis momias en una tumba faraónica cerca de Luxor


Un grupo de arqueólogos descubrió seis momias, sarcófagos de madera de vivos colores y un millar de pequeñas figuras funerarias en una tumba de la época de los faraones en el sur de Egipto, anunció este martes el ministro de Antigüedades del país, Khaled Anani.

La tumba, cercana a la ciudad de Luxor, un verdadero museo a cielo abierto, y del Valle de los Reyes, al parecer pertenecía Userhat, un magistrado de la 18ª dinastía (1550-1295 A.C.) que poseía el título de "juez de la ciudad" pero que fue reutilizada siglos después ya bajo la 21ª dinastía para albergar a otras momias.

"Fue una sorpresa descubrir tantos elementos dentro: utensilios de arcilla con el nombre del propietario de la tumba, varios sarcófagos y momias, así como más de un millar de 'ushebti'", pequeñas estatuillas funerarias que eran colocadas en las tumbas para sustituir al muerto en los quehaceres del más allá, indicó el ministro de Antigüedades, Jaled Al Anani, durante una visita a la tumba organizada para la prensa.

"Es un descubrimiento importante, y no está terminado", se congratuló Anani.

"Hay unas seis momias, pero hay otros fragmentos que indican que podría haber (encontrarse) más en el futuro", dijo a la AFP la portavoz del ministerio, Nevine El Aref.

Egipto aprobó recientemente varios proyectos arqueológicos con la esperanza de lograr nuevos hallazgos.


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sábado, 25 de marzo de 2017

Creemos haber encontrado una estrada a la mítica tierra de Hiperbórea


La búsqueda de la mítica tierra de Hiperbórea podría estar relacionada con un gran descubrimiento realizado por investigadores, quienes encontraron los restos notables de un antiguo observatorio y unas tallas inusuales en la pared de una montaña en el noroeste de Rusia.

Un antiguo observatorio y la talla en roca de un gigante cerca de las orillas del lago Seydozera, que significa “lago sagrado” en la lengua de los indígenas Sami, se cree que son claros indicios que apuntan hacia la tierra olvidada de Hiperbórea – una tierra sagrada similar a las míticas Shambala y Atlantis.

Kuiva the Giant (Kuiva el Gigante). Se trata de una silueta colosal incrustada en el acantilado de la montaña Kuivchorr que vigila el lago sagrado, y también es de suponer que guarda la entrada secreta a la legendaria ciudad. De acuerdo con las creencias locales, 'Kuiva the Giant' era un viejo mago que una vez luchó contra los sami. Tenía su propio asistente y se enfrentó al gigante con valentía, pero sin éxito. Cuando la batalla parecía estar perdida, la gente de Sami invocó la ayuda de los dioses en un último y desesperado intento. Los dioses respondieron, y enviaron los rayos de fuego hacia el gigante que chocó contra la montaña y se incineró.

La huella del cuerpo del gigante caído es visible aún hoy en día en la roca Angvundaschorr, el pico más alto de la tundra Lovozerskaya. Una curiosa observación es que las piezas de la roca donde el gigante encontró su final se están desmoronando, pero la huella del gigante permanece intacta. ¿Es posible que esto se destaque como un marcador que conduce a una entrada secreta a Hiperbórea?

Según los mitos, esta extraña marca en la pared de roca fue dejada allí cuando los dioses enviaron unos rayos para incinerar a un gigante. A pesar del paso del tiempo las marcas no han desaparecido.


En caso de que no haya oído hablar de los hiperbóreos, se dice que ellos eran un grupo de personas míticas descritas en la mitología griega que habitaban “más allá del Viento del Norte”, en una tierra supuestamente utópica, donde el sol brillaba las veinticuatro horas del día, que según conocimiento actual podría estar en algún lugar dentro del círculo polar ártico. Otros analistas sugieren que la tierra de Hiperobórea no es un lugar definido, ya que, según el poeta griego clásico Píndaro, "ni por barco ni a pie se podía encontrar el camino maravilloso de los hiperbóreos." Esto también podría significar que este mítico lugar estaba bien escondido, y el que intentó encontrarlo solo halló un callejón sin salida, a menos que alguien supiera acerca de la entrada secreta y cómo atravesarla.

Otros relatos griegos se refieren a los hiperbóreos como personas que poseían conocimiento sagrado, porque ellos tenían una estrecha relación con los dioses. Se dice que el mismo Apolo descendió del cielo para visitar esta antigua cultura.

En apoyo a la teoría anterior, Valentina Sharipova, directora de Hiperbórea, que es una organización de investigación de la ciudad-puerto de Murmansk, ha afirmado que los orígenes del nombre “Kola” están relacionados con el nombre del Dios Sol Eslavo, Kolyada, que podría también ser una personificación de Apolo. Otro aspecto interesante es la traducción del nombre “Hiperbórea”, que en griego significa "más allá del viento del norte". Resumiendo esto, el equipo ruso de investigadores creen que están cerca de encontrar esta cultura olvidada por largo tiempo.

"Recientemente se encontraron restos de un observatorio: piedras con huecos, los cuales fueron dirigidos hacia la estrella polar", declaró Sharipova. "Muchas rocas tienen inscripciones o runas talladas en ellas."

Otros aspectos enigmáticos de la historia implican el descubrimiento realizado a principios del siglo 20 de una entrada subterránea cerca de las orillas del lago Seydozero. El explorador Alexander Barchenko que encontró la grieta, más tarde murió de un disparo y su descubrimiento fue encubierto por las élites dirigentes de la comunidad científica, tal como lo informó RBTH.

Afortunadamente, el trabajo de Barchenko ha sido reanudado a través de la organización Cosmopoisk. Sus miembros ya han descubierto varias cuevas y grietas, pero ninguno de ellas resultó ser de alguna importancia aún.

"Vamos a tener una respuesta a este misterio sólo después de que encontremos todas las cuevas", dijo Vadim Chenobrov, director del grupo de investigación e investigador de fenómenos inexplicables. "Estoy preparado para cualquier cosa que nos encontramos. Con respecto a las ciudades antiguas, creo que si encontramos algunas estructuras, van a estar bajo tierra o bajo el agua. Espero que algunas de estas leyendas sean verdaderas".

Es probable que Hiperbórea sea más que un mito; desde hace mucho tiempo existen referencias detalladas que provienen de Herodoto, "Historias", escritas aproximadamente en 450 AC. En su libro, el historiador griego también menciona otras tres fuentes que hablaban de Hiperbórea, entre los que menciona a Hesíodo y Homero, renombrados poetas y pensadores de la antigua Grecia.

Entonces, ¿es posible que Hiperbórea sea algo más que un mito? Si es así, sería sólo cuestión de tiempo descubrirla.


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viernes, 10 de marzo de 2017

Confirman que dos cráneos encontrados en China pertenecen a una enigmática especie humana

Entrada a la cueva de Denísova, lugar donde fueron encontrados los primeros restos de 'denisovanos'.

Una nueva investigación concluye que dos cráneos encontrados en China en 2007 pertenecen a 'hombres de Denísova', una especie de homínidos de la que apenas se sabe nada.

Un grupo de arqueólogos halló en 2007 fragmentos de dos cráneos humanos de hace 105.000–125.000 años en el yacimiento paleolítico de Linjing, ubicado cerca de la ciudad china de Xucháng.

Tras someter los restos a varios análisis, un equipo de científicos ha revelado ahora que los restos pertenecen, probablemente, a 'denisovanos', una enigmática especie humana de la que no se sabe casi nada. La investigación fue publicada el pasado 3 de marzo en la revista 'Science'.

Los denisovanos, también conocidos como 'hombres de Denísova', son una especie aún bastante misteriosa para la ciencia. Se sabe que vivieron en Siberia y que, probablemente, proceden de una separación de la rama del árbol genético de la especie humana que dio origen a los neandertales, hecho que sucedió hace 300.000 años.

Los denisovanos deben su nombre a la cueva de Denísova, situada en las Montañas de Altai, en Siberia, lugar donde fueron encontrados los restos y que pudiera servir como refugio a estos homínidos.

En una ocasión anterior, un equipo de científicos ya demostró que el ADN del hueso de un dedo de hace 50.000 años encontrado en aquella cueva contenía una secuencia genética inusual, por lo que concluyeron que se trataba de una forma de humanos antiguos no descritos hasta la fecha.


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Descubren una colosal estatua del faraón Ramsés II en Egipto


Un grupo de arqueólogos alemanes y egipcios ha descubierto este jueves bajo el lodo de un suburbio de El Cairo dos estatuas de faraones de gran tamaño de aproximadamente 3.000 años de antigüedad.

El Ministerio de Antigüedades egipcio lo ha descrito como uno de los mayores hallazgos de la historia, informa la agencia Reuters.

Los investigadores creen que una de las estatuas representa a Ramsés II (apodado 'El Grande'), uno de los faraones egipcios más importantes, que gobernó el país entre 1279 a. C. y 1213 a. C.


De momento, han podido recuperar el busto y varios fragmentos de la cabeza de la estatua, que mide 8 metros de altura y está hecha de cuarcita.

El descubrimiento se produjo cerca del sitio de excavación del templo de Ramsés II, que se encontraba en el antiguo centro religioso y astronómico de Heliópolis, situado actualmente en uno de los suburbios de la capital del país. En su momento, el templo fue uno de los más grandes del Antiguo Egipto .

La segunda estatua es de caliza y representa al nieto de Ramsés II, el faraón Seti II, que gobernó entre 1200 a. C. y 1194 a. C.

Los arqueólogos continúan buscando más fragmentos de las estatuas, a las que someterán a un proceso de restauración antes de exponerlas.





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jueves, 9 de marzo de 2017

Consiguen crear por primera vez cristales en “cuatro dimensiones”


El hallazgo podría aplicarse para mejorar sistemas de almacenamiento o transferencia de información en ordenadores cuánticos. "Esto abre la puerta a un nuevo mundo de fases de no equilibrio", afirman los investigadores

En el año 2012, el físico y laureado Nobel del MIT Frank Wilczek especulaba con la posibilidad de crear cristales del tiempo, cuya estructura interna se repitiese en cuatro dimensiones. En un cristal típico, los átomos o moléculas están dispuestos en patrones que se repiten de forma regular en el espacio tridimensional, de manera similar a un enrejado.

El físico pensó que sería posible crear una estructura como la del cristal en el tiempo, lo que en términos de relatividad sería la cuarta dimensión. En lugar de repetir periódicamente filas de átomos, un cristal temporal presentaría un movimiento repetitivo.

Obviamente, muchos físicos se mostraron escépticos, argumentando que un cristal de tiempo cuyos átomos podrían circular para siempre, y sin necesidad de energía adicional, equivaldría a una máquina de movimiento perpetuo, algo prohibido por las leyes de la física.

Así crearon los cristales del tiempo

Un equipo de Berkeley ha logrado crear cristales en el tiempo, publicando un método que otros dos equipos ya han seguido con éxito. Para conseguir un cristal de este tipo, se necesitó de una fuerza externa (como un pulso láser), capaz de invertir el giro magnético de un ion del cristal, que a su vez, invierte el giro del siguiente, y así sucesivamente. Esto hace que el sistema establezca un patrón que se repite en un movimiento que no para.

Evidentemente, hay varios factores a tener en cuenta, como que tras el primer giro, el sistema se debe cerrar, de manera que sea imposible que pierda energía con el medio exterior. Por otra parte, este fenómeno necesita muchas partículas y muchas interactuaciones para que se sincronice todo de forma colectiva, algo que no es precisamente sencillo.

Con todo esto, los cristales temporales son más que una extraña curiosidad: representan la forma más simple de un nuevo estado de materia que los físicos sólo han comenzado a explorar, pero que podrían tener implicaciones enormes para construir qubits estables en la computación cuántica.

Los resultados de sus investigaciones acaban de ser publicados en el último número de la revista Nature.


martes, 28 de febrero de 2017

No sabemos si la cámara mortuoria es de Nefertiti o de otra mujer, pero está llena de tesoros


A primeros de noviembre del año pasado, el país de los faraones anunciaba un análisis con radares de la tumba de Tutankamón para determinar si a su lado se encontraba oculta una cámara secreta.

Un mes después, orgulloso, Mamdouh El Damaty, ministro de Antigüedades, aseguró que, como se preveía, se había encontrado otra tumba detrás de la cámara funeraria del joven faraón. Las posibilidades de que este hallazgo fuera correcto se acercaban a un "90 por ciento".

En una entrevista concedida a ABC, El Damaty señaló que en su opinión, lo más probable era encontrar "una cámara mortuoria intacta". El egiptólogo británico Nicholas Reeves, que lleva la investigación, señaló, por su parte, que la cámara pertenece a la reina Nefertiti. Sin embargo, El Damaty, abrió el abanico a otras posibilidades. Ahora, toca esperar. Pero no mucho.

El ministro de Turismo de Egipto, Hisham Zaazou, confirmó que finalmente el anuncio se hará en abril. "Será un 'Big-Bang', el descubrimiento del siglo XXI". Y precisó algunos datos más acerca del hallazgo. Una de las opciones que se barajaba, aparte de la cámara mortuoria intacta, era una habitación vacía. No está vacía. "Está llena de tesoros", señaló el ministro.

"Reeves encontró una pared detrás de la tumba de Tutankamón que lleva a una habitación en la que se ha comprobado que hay metales, piedras... Está llena de tesoros. Ahora, con cámaras especiales hay que observar…Si aparecen los tesoros, se abrirá. Estamos trabajando en ello y en abril tendremos noticias y las anunciaremos al mundo".

Todavía se debate a quién pertenece la cámara, pese a la hipótesis de Reeves. "No se sabe si es Nefertiti u otra mujer... pero sí hay un tesoro. Será un momento histórico", se entusiasma Zaazou. Otros expertos egipcios señalan que la tumba podría ser de Kiya, segunda esposa de Akenatón y madre de Tutankamón, o de Meritatón, fruto del matrimonio con Nefertiti.

El valor de hallazgo tiene que ver con que "muchas tumbas que descubrimos fueron descubiertas por otros y robadas, pero las que están intactas son las de Tutankamón, que se descubrió en 1922 por Howard Carter y este hallazgo, que será como el anterior. No fue abierta por miles de años, imagina lo que habrá allí", explicó el ministro.

Pero además, daría muchas respuestas acerca del Antiguo Egipto. Tal vez se obtengan más datos acerca del reinado de Akenatón y su intento de crear, por primera vez en la historia de la humanidad, una religión monoteísta en la que solo se adorara al dios Atón, o se arroje más luz acerca del papel (determinante o inexistente) de Nefertiti en la política y la religión. O tal vez sirva para ampliar los increíbles tesoros de Tutankamón.

Aparte de este hallazgo, Egipto también trabaja en las Gran Pirámide. "Un equipo de japonenes, canadienses y egipcios aseguran que allí también hay cámaras secretas que no fueron descubiertas", adelanta Zaazou. El anuncio, también se hará en breve.


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miércoles, 22 de febrero de 2017

La Nasa anuncia el descubrimiento de siete planetas similares a la Tierra


La NASA ha encontrado siete planetas orbitando una única estrella, según ha informado la NASA en una rueda de prensa. La agencia espacial estadounidense ha informado también de que tres de ellos presentan una alta similaridad con la Tierra y se encuentran en la zona de habitabilidad.

El descubrimiento establece un nuevo record en el hallazgo de planetas potencialmente habitales hallados en torno a una misma estrella fuera de nuestro sistema solar. Según la NASA, los siete exoplanetas podrían contar con agua líquida bajo unas determinadas condiciones atmósfericas, y el hecho de encontrarse en la zona de habitabilidad aumenta las probabilidades.

“Responder a las preguntas de si estamos solos es algo urgente desde el punto de vista científico y encontrar tantos planetas como estos por primera vez en la zona habitable supone un paso enorme en la consecución de ese objetivo”.

En el acto han intervenido Thomas Zurbuchen, del Directorio de Misiones Científicas de la NASA, Michael Gillon, astrónomo de la Universidad de Lieja, Sean Carey, director del Centro Spitzer de Ciencia que la NASA tiene en Caltech, Nikole Lewis, astrónomo del Instituto de Telescopios Espaciales de Baltimore y Sara Seager, profesora de ciencia y física planetaria en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

La parte sustancial del hallazgo se ha dado conocer en un artículo de Nature, embargado hasta la hora de comienzo del evento, pero todas las conversaciones previas apuntaban a que el descubrimiento llevado a cabo por la agencia espacial estadounidense tenía que ver con los exoplanetas.

¿Qué son los exoplanetas?

Estos son llamados también planetas extrasolares porque orbitan una estrella diferente al Sol y, por lo tanto, no forman parte del sistema solar. Aunque habían estado entre las suposiciones de los astrónomos durante muchas décadas, la primera detección confirmada fue llevada a cabo en 1992, cuando se hallaron varios planetas con masa orbitando un púlsar.

Desde 1995, cuando se produjo la primera detección de un planeta orbitando una estrella propiamente dicha, Dimidio, los científicos no han dejado de descubrir exoplanetas. La mayor parte de ellos son gigantes gaseosos, pero entre los más de 500 localizados se encuentran algunos que podrían ser comparables a la Tierra, tanto en tamaño como en composición y condiciones.

La sonda Kepler de la NASA no ha dejado de detectar, desde su puesta en funcionamiento en 2010, exoplanetas con características similares a las de nuestro planeta. El más similar a nuestro planeta localizado hasta ahora es Kepler 438b, descubierto en 2015 y considerado hasta ahora el mejor candidato para albergar vida extraterrestre. Su índice de similaridad con la Tierra es del 88% y se encuentra en la zona de habitabilidad.

Pero a Kepler 438b le ha salido un duro competidor en los últimos años: KOI-4878. Presenta un 98% en el índice de similaridad con la Tierra. Hasta ahora, el telescopio Kepler de la agencia estadounidense sólo había podido observar cuatro de sus tránsitos. El último de ellos estaba previsto para octubre de 2016.

¿Qué nos atrae de KOI-4878? Que es un planeta de tamaño similar a la Tierra y que orbita una enana amarilla, es decir, una estrella un poco más grande que el Sol, pero menos masiva. Los astrónomos piensan, además, que presenta una temperatura similar a la de nuestro planeta y que su órbita, de 449 días, lo sitúa en la zona de habitabilidad.

Hay todavía un dato importante más: los científicos creen que su menor densidad respecto a la Tierra puede deberse a la presencia de agua en su superficie. Si se confirma que es un planeta océano, las probabilidades de que albergue vida serían las más altas barajadas hasta la fecha.



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lunes, 20 de febrero de 2017

La NASA convoca una rueda de prensa sobre un descubrimiento fuera del Sistema Solar

La NASA ha organizado una rueda de prensa para revelar un descubrimiento relacionado con exoplanetas, los cuerpos espaciales considerados con más posibilidades de albergar vida extraterrestre.


La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, (NASA, por sus siglas en inglés), ha informado a través de su sitio web que convocará este miércoles una rueda de prensa para presentar "nuevos descubrimientos sobre los planetas que no orbitan nuestro Sol, sino otras estrellas, conocidos como los exoplanetas". El acto tendrá lugar a la 13:00 EST (18:00 GMT) y será emitido en vivo por la página de la NASA y por NASA Television.

Los exoplanetas o planetas extrasolares, que orbitan fuera de nuestro Sistema Solar, están considerados como los cuerpos celestes con más posibilidades de albergar vida.

La NASA anuncia que durante la rueda de prensa los periodistas podrán lanzar preguntas a los representantes de la agencia. Asimismo, también podrán hacerlo los internautas en las redes sociales, a través de la tendencia #askNASA. La rueda de prensa se celebrará en la sede de la agencia, ubicada en 300 E Street, SW, Washington, EE.UU.

Consulte a qué hora comenzará la rueda de prensa según los horarios de distintas ciudades:

Madrid: 19:00.

Ciudad de México: 12:00.

Lima: 13:00.

Buenos Aires: 15:00.

Santiago de Chile: 15:00.

Bogotá: 13:00.

Río de Janeiro: 15:00.

Moscú: 21:00.

Nueva York: 13:00.

Los Ángeles: 10:00

Miami: 13:00



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viernes, 17 de febrero de 2017

La NASA lanza una página para que ayudes a encontrar el famoso Planeta 9


La página se llama Backyard Worlds: Planet 9, y su propio nombre ya nos da una buena pista de su objetivo: la página se ha diseñado con la idea de encontrar pistas acerca del famoso Planeta 9 (Planeta X), el que se especula que podría ser un planeta helado todavía por descubrir que estaría oculto en alguna parte del vasto sistema solar exterior. Lo que lo hace tan especial es que, si de verdad existe en alguna parte, sería el noveno planeta de nuestro sistema solar -y eso echaría por tierra décadas de creencia de que tan solamente hay ocho planetas en nuestro sistema.

Esta página está disponible para todo el mundo, y cualquiera que esté interesado en colaborar puede entrar y comenzar su búsqueda. Lo que veremos en la página serán imágenes captadas por el Wide-Field Infrared Survey Explorer, un telescopio que desde el año 2009 navega por el espacio con el objetivo de estudiar la radiación infrarroja de nuestro sistema.

Tal y como se explica en las instrucciones de la web, la página nos mostrará animaciones de las imágenes infrarrojas recogidas por este telescopio y nuestro objetivo será encontrar los objetos que den la sensación de estar moviéndose por el espacio. Si durante la animación vemos que algún objeto parece haberse movido entre fotografía y fotografía, deberemos marcarlo utilizando el puntero del ratón para señalar nuestro descubrimiento.

Una vez hayamos marcado nuestro descubrimiento, lo único que deberemos hacer es pulsar sobre el botón "Done" para enviar la información a los responsables de la página.

El Planeta 9, para aquellos que nunca hayan oído hablar de él, ha supuesto durante años un gran misterio para los científicos. Lo poco que se sabe sobre este misterioso objeto es que probablemente está escondido detrás de Neptuno (el más lejano de todos los planetas de nuestro sistema), y su fuerza gravitacional es tal que se dice que incluso podría tener efecto en los movimientos de los objetos de otros sistemas solares.



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jueves, 9 de febrero de 2017

Las tablillas de Lugalkuzu, tesoro sumerio redescubierto en bodega de museo mexicano


Es el año quinto del reinado de Amar-Suen, y el escriba Lugalkuzu, hijo de Urnigar el escudero, mira crecer ante sí la montaña de grano que 57 trabajadores han acarreado, durante un día entero, desde el campo de Isalla hasta el templo de la vieja Umma, una de las primeras ciudades en la historia del mundo.

Lugalkuzu cuenta a los trabajadores: 35 al mando de inspector Gutar, y otros 27 a las órdenes del inspector Enunna, y escribe los datos sobre el barro fresco, hundiendo en él un carrizo acuñado; luego añade su nombre y su cargo, “responsable”, estampa el sello de su familia y remata con la fecha: “Mes tercero del año en que Enunugal fue nombrado sumo sacerdote de Inanna, año quinto de Amar-Suen”.

Lugalkuzu no sólo vive en una de las primeras ciudades en la historia de la humanidad, Umma, sino que es, también, uno de los primeros hombres en dominar la escritura, una invención de su mismo pueblo, los sumerios, usada a veces como herramienta administrativa, otras como arma de control, y finalmente también como espejo para reflejar el alma de las personas.

Desde entonces han pasado 4 mil 54 años, y Alejandra Gómez Colorado recarga las manos sobre la vitrina, como una niña, y mira sonriendo los guijarros de barro que aún conservan las palabras de Lugalkuzu.


“Umma, Ur y Uruk –explica Alejandra– son las ciudades donde se sentaron las bases para el desarrollo de la civilización occidental: la forma en la que nosotros vivimos hoy, la forma en la que se organizan las urbes, este mismo modo de vivir en ciudades, es un modelo que se desarrolla en Mesopotamia, y los primeros pueblos de esta civilización fueron los sumerios… ”

Alejandra es antroplóloga social, especialista en estudios de Medio Oriente, curadora de la sala de Oriente Medio del Museo Nacional de las Culturas, y es también la persona que redescubrió, en 2006, aquella tablilla milenaria en la que Lugalkuzu, habitante de la primera civilización del mundo, registró, con fines administrativos, los detalles de una jornada agrícola en los campos de Isalla.

No se trata de una réplica, sino de una pieza original, que por más de 47 años permaneció olvidada en las bodegas del museo, junto con otros diez ejemplos de escritura cuneiforme, de entre los cuales pudo ser identificada una segunda pieza auténtica, gracias a una revisión detallada de cada objeto, emprendida a raíz del descubrimiento de Alejandra.

En esta segunda tablilla original, Lugalkuzu es también mencionado, como capataz a cargo de 17 trabajadores, cada uno de los cuales cosechó 20 litros de cebada, en el quinto día del segundo mes “del año siguiente al que se hizo el trono de Amar-Suen”… es decir, alrededor del 2040 antes de Cristo.

Ese día, destaca la tablilla, el inspector Ur-Nintu se encargó de vigilar a 17 mujeres campesinas y a sus más de 30 hijos que, junto a los trabajadores de Lugalkuzu, cosechaban los campos de Manu, en Umma, al sur de lo que hoy se conoce como Irak.

En total, esta segunda tablilla original registra el trabajo de más de 140 campesinos: 69 hombres, 41 mujeres y más de 30 niños (el número exacto no pudo ser traducido), que fueron vigilados por siete capataces: Lugalkuzu, Dadumu, Lugal-emahe, Lusig, Basag, Ur-Nintu y Lubalasig.



De Pensilvania con cariño…

Estas tablillas estaban en las bodegas del museo, confundidas con una colección mayor de réplicas –detalla la especialista en Oriente Medio antiguo–, los acervos del museo son muy ricos, y estábamos haciendo el inventario.

Corría el año 2006, cuando el Museo Nacional de las Culturas cerró sus puertas, por reestructuración, y de hecho, las fichas técnicas que en ese momento se realizaron sobre estas dos tablillas originales, las describen como “réplicas” hechas en “yeso”.

Sin embargo, narra Alejandra, “yo las empecé a ver y me di cuenta de que no tenían barniz, que la textura misma daba una idea de que eran distintas del resto. Empezamos a analizarlas un poco más y descubrimos que tenían pequeñas fisuritas, un simple examen a lupa permitió ver que la manufactura era distinta al resto de las que sí eran réplicas confirmadas… entonces les tomamos fotos con un lente macroscópico, para ver las cuñas (las hendiduras con forma triangular en las que se basaba la escritura de los antiguos sumerios), y buscamos algún especialista que pudiera ayudarnos a confirmar si eran originales”.

A través de expertos sudamericanos, detalla Alejandra, el Museo Nacional de las Culturas pudo entrar en contacto con Manuel Molina, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid, experto en escritura cuneiforme y en las distintas lenguas del complejo sirio-mesopotámico, quien en 2011, logró traducir ambas tablillas.

El profesor Molina, de hecho, no sólo pudo confirmar la autenticidad de estas tablillas, sino también determinar su condición de “inéditas”, es decir, que su existencia no estaba registrada en la base de datos mundial sobre escritura cuneiforme.

“Por supuesto que el profesor Molina estaba muy emocionado –narra Alejandra–, nos pidió permiso de publicarlas y de investigar más, debido a que estaban inéditas. Esto se estudia como si se fuera escribiendo poco a poco un gran diccionario, entonces, cada vez que aparece en el mundo una tablilla inédita, porque están desperdigadas por el mundo, se le pone un número de catálogo y se van su mando. Así, poco a poco se pueden ir completando textos, con otras tablillas que hayan salido del mismo sitio arqueológico o de la misma zona.”

Las tablillas descubiertas por Alejandra, por ejemplo, ahora se sabe que fueron otorgadas en intercambio por la Universidad de Pensilvania, de Estados Unidos, en 1964, y fueron enviadas a México por intermediación de la arqueóloga Beatriz Barba de Piña Chán, que por entonces colectaba acervo para el Museo Nacional de las Culturas, que estaba a punto de abrir sus puertas.

Cabe destacar que, aunque la Universidad de Pensilvania esperaba, en reciprocidad, que México les enviara piezas prehispánicas de Teotihuacán, dos vasijas de Tlatilco, así como “un buen ejemplo de policromado Mixteca-Puebla”, entre otras piezas, no existen registros que comprueben que dicho compromiso fue cumplido por las autoridades mexicanas.

De hecho, lo único que se sabe es que, el 20 de agosto 1964, la arqueóloga Beatriz Barba pidió al doctor Alfred Kidder II, de la Universidad de Pensilvania, una prórroga para cumplir dicho acuerdo: “Permítanos –reza la misiva enviada– dos o tres meses más para que se organicen en la nueva bodega los materiales, para comenzar a separar lo que usted solicita”.

–Si la Universidad de Pensilvania pidiera, hoy, cumplir ese acuerdo, ¿habría que enviarles esas piezas prehispánicas? –se pregunta a la profesora Alejandra Gómez Colorado.

Ella lo medita.

–En la actualidad –responde– la ley prohíbe que cualquier pieza arqueológica se vaya del país. Sin embargo, en los años 60, cuando ese acuerdo se estableció, eso era perfectamente legal y normal. Gracias a esos acuerdos, por ejemplo, el Museo Nacional de las Culturas cuenta con una estupenda colección de vidrio y cerámica de la zona de Levante, de alrededor de 1700 a 1500 antes de Cristo. Esa colección fue enviada por el Museo de Jerusalén, y ellos recibieron piezas prehispánicas, de la cultura mexica y algo de la costa de Nayarit que, hasta la fecha, tienen exhibidas de manera destacada.

El valor de las réplicas

Aunque sólo dos de las diez tablillas sumerias que exhibe el Museo Nacional de las Culturas son originales, el resto de la colección posee un valor museístico incalculable, destaca Alejandra. “La civilización que hoy se conoce como Complejo Sirio-Mesopotámico es la cuna de lo que hoy somos como sociedades humanas, aquí se fundó la vida urbana, como puntos de poder centralizado político y religioso, aquí se creó la división del conocimiento que hasta la fecha rige, en ciencias naturales y ciencias sociales, la división sexagesimal del tiempo, la escritura, las bibliotecas, todo eso aquí comienza, y los humanos del presente somos sus herederos”.

En la colección donada por la Universidad de Pensilvania, por ejemplo, está la réplica de una tablilla en la que se narra el mito del diluvio –luego retomado por la tradición judeo-cristiana–, está la réplica de una tablilla con la tabla de multiplicación del número 9, una réplica más de un índice de títulos literarios de la antigüedad, una más que registra la venta de un esclavo, y otra con diversas fórmulas para preparar medicina herbolaria.

Las distintas épocas en que fueron escribiéndose estas tablillas, además, permite ver la evolución de la escritura cuneiforme, a lo largo de los siglos.

– El hecho de que estas tablillas, y muchas de las piezas de civilizaciones antiguas exhibidas en el museo, sean réplicas, ¿les resta valor?

– Depende de cómo lo veas. Por ejemplo, en la Sala de Oriente Medio, los visitantes pueden apreciar piezas que, si quisieran conocer en original, tendría que visitar varios museos ubicados en distintas partes del mundo. Unas piezas están en el museo de L’ouvre, en París; otras están en el Museo Británico, en Londres. Y otras piezas estaban en el Museo de Bagdad, saqueado en 2003, y han desaparecido o fueron destruidas.

La especialista detalla, con coraje: “Aquí tenemos, por ejemplo, el Plato de Arpachiyah. Se trata de una réplica exacta, copiado directamente de original, que tiene una antigüedad de entre 4 y 5 mil años. Este plato estaba en el Museo de Bagdad, y fue robado, junto con otros 13 mil objetos.”

El Jarrón Sagrado de Warka, antes y después de ser robado del Museo de Bagdad en 2003. En el Museo Nacional de las Culturas aún se preserva una réplica exacta.

En la misma línea, en el Museo Nacional de las Culturas puede ser admirada una copia exacta del Jarrón Sagrado de Warka (también conocido como Vaso de Uruk), labrado alrededor del año 3200 antes de Cristo, y robado también del Museo de Bagdad.

Tan pronto como se detectó que esta pieza estaba entre el botín del saqueo, los expertos supieron también que el jarrón había sido destruido, ya que el pedestal en el que se sostenía aún guardaba restos de los intentos por arrancar la pieza a la fuerza. Un año después, esto se confirmó al ser recuperados algunos fragmentos del vaso, a partir del cual se intentó una recostrucción.

“Tener estas réplicas –subraya Alejandra– nos hace entonces partícipes directos de la conservación del patrimonio de la humanidad“, sobre todo del más amenazado.

Según reportes de la Interpol, al menos 50 esculturas, estatuas y placas gravadas de la antigüedad fueron robadas durante el saqueo de 2003.

Además, se tiene detectado el robo de al menos 2 mil 176 sellos cilíndricos (que eran rodados sobre barro para crear figuras), así como otros 114 sellos simples y cinco tablillas con escritura, todos de la era mesopotámica.

El resto de las 13 mil piezas robadas no han podido ser identificadas hasta la fecha, debido a que los saqueadores destruyeron los archivos del Museo de Bagdad.



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